miércoles, 25 de marzo de 2009

MARCO ANTONIO RODRÍGUEZ: VOZ POÉTICA DE GUATEMALA...

Hace varios años, en el énfasis emotivo de una de tantas y tan gratas actividades de índole cultural que compartimos, conversaba yo con ese respetable y polivalente amigo que es Marcelo Gaytán, y le decía cómo a mi parecer era tan valiosa y trascendental la contribución de los antigüeños en el desarrollo de la radio en Guatemala, desde el punto de vista técnico, de producción y creatividad. Al reconocer sus roles protagónicos en las experiencias fundantes de la radio en La Antigua Guatemala, y tomando en cuenta su capacidad de saber escribir bien, le pedí a Marcelo que emprendiera la labor de rescatar hechos, nombres y aportes de quienes como él fueron iniciadores de la radio en nuestra ilustre ciudad, con importantes repercusiones en la radio nacional.
Aún no he sabido qué ha sido de esa idea, pero en un día como hoy me parece más que oportuno apelar a ese registro, porque nombres como el de Marco Antonio Rodríguez merecen no sólo el reconocimiento de su gente y lo que hizo por la radio local en La Antigua Guatemala, pionero que fue, sino ocupar uno de los sitiales cimeros en la historia de la radiodifusión nacional.
Llevamos meses de caminar recurrentes la vía dolorosa que nos trae hasta este Cementerio, portando tristezas y pesares por amigos y familiares que han dicho adiós a la vida terrena. Hoy nos vemos aquí de nuevo. Hoy vuelve a marcarse nuestro encuentro con el luto de una muerte igualmente sentida en lo más hondo de nuestro ser. Hoy se han vuelto a abatir nuestros espíritus y a derramar sentidas lágrimas por la desaparición de un hombre en el sentido más íntegro y pleno que pueda concebirse. Hombre con un nombre que siempre infundió respeto, simpatía, y admiración: MARCO ANTONIO RODRÍGUEZ PORRAS. Hombre íntegro y pleno por su capacidad de ser y hacer. Hombre íntegro y pleno en la sustentación de valores y principios. Hombre íntegro y pleno en su responsabilidad familiar y ciudadana. Hombre íntegro y pleno en su capacidad de darse, de crear, de ser útil, de ser ejemplo. Hoy se vive aquí el 'más hondo pesar por la pérdida de un ser extraordinario, que supo forjarse a sí mismo en todo tiempo y lugar, desarrollando con total fé en sí mismo y confianza en su talento, esa capacidad de hacer de su voz un medio incomparable para enriquecer toda una época y a toda una sociedad, especialmente a través de los medios radiales. Una voz que supo llegar a constituirse en guía y fuente de motivación, entusiasmo, inspiración, gozo, alegría y esperanza. Aquí se vive ya la ausencia terrena de ese hombre extraordinario que entregó su vida al servicio de una profesión que supo cultivar autenticidad hasta llevarla a la cima de las mayores posibilidades. Al punto de hacerse acreedor con todos los méritos como LA VOZ DE LA VUELTA, en una de sus fases más conocidas de comunicador social en los ámbitos del deporte del ciclismo.
El día de ayer los programas de radio locales decían, conmovidos, la noticia de este deceso que afecta a la comunidad antigüeña de manera tan entrañable. El día de hoy los periódicos nacionales han constituido como una de las más importantes noticias la desaparición física de MARCO ANTONIO RODRÍGUEZ. En todas las expresiones hay pesar, hay lamentación y duelo. Pero es también justo y ostensible el reconocimiento de sus méritos, la exaltación y el homenaje a su figura de gran comunicador radial. Qué gusto da verle en las fotografías que se reproducen, con imágenes de momentos de satisfacción y éxito ante la labor cumplida, en radiante abrazo con los ciclistas que siempre supo acompañar, al final de una de tantas jornadas en las vueltas ciclísticas a Guatemala... Y por lo mismo se menciona, con especial dedicatoria a esa importante fase de su vida consagrada que pasa a la historia como LA VOZ DE LA VUELTA, cuando durante tantos años su gesto venturoso, s presencia siempre noble y profesional, su palabra vibrante y lúcida nos hacía recorrer kilómetros y kilómetros dibujando en nuestras mentes con su voz poética los caminos de esta amada, hermosa y siempre doliente Patria, en la fogosa trayectoria de los ciclistas nacionales e internacionales que anualmente nos ofrecían su espectáculo deportivo.
La gesta de este esfuerzo físico no hubiera alcanzado su dimensión heróica y gloriosa, sin la presencia votiva y la voz poética de MARCO ANTONIO RODRÍGUEZ. Honores, por supuesto, a su labor en pro del deporte de la velocidad sobre esas dos ruedas. Pero hoy, esta tarde en que la luz solar nos baña con su conjuro cuaresmal, queremos decirle a MACO en esta hora final de nuestro último encuentro terreno, que habiéndolo conocido como lo conocimos, un poco más de cerca y un poco más allá de su vida con el deporte, que también fue un hombre extraordinario y pleno como hijo, como esposo, como padre, como hermano y como abuelo. Como amigo, con su mano siempre extendida para el saludo espontáneo, franco y afectuoso. Con su expresión siempre carismática, con su sonrisa espléndida y esa palabra de incomparables matices, con el timbre de su voz de una naturaleza excepcional que siempre nos acompañará en el recuerdo más vivo. Maco era de esas personas que cuando se divisaba, por lejos que estuviera, uno siempre tendía a buscarle y acercársele para recibir el baño de su afecto y la frescura de su voz. Jamás vamos a olvidarle. Jamás dejará de ser para nosotros un ejemplo como ser humano y como profesional de la voz poética. Por eso, si bien esperamos que figure de manera prominente en esa historia de la radiodifusión contemporánea aque aún falta por ser escrita, su nombre figura en lo más entrañable del reconocimiento de los antigúeños que fuimos sus amigos.
Sepa doña Angelita, su queridísima Madre, que los homenajes a Maco son también homenajes a ella, por haber concebido a un gran ser humano que siempre fue hombre de bien para su familia, para esta comunidad de la que formamos parte y para Guatemala entera. Sepa su esposa Hortensia, sus hijos,sus hermanos y demás familia, que siempre habremos de encontrar motivos para la exaltación de MACO. Espeamos, de todo corazópn, que al pesar que hoy les embarga suceda como la más importante gratificaci´pn el reconocimiento de sus méritos y el honor de pasar a partir de esta fecha a iluminar una parte tan importante de la historia de Guatemala.
Le pedimos a Dios la paz y la misericordia que MACO merece y, confiados en la resurrección, un nuevo día amanezca cuando podamos volver a escucharle con esa voz y esa hermosura de espíritu con la que la grandeza de la naturaleza humana siempre supo expresarse a través de él. DESCANSE EN PAZ MACO, ILUSTRE AMIGO Y HONRA IMPERECEDERA DE TODOS LOS ANTIGÚEÑOS.

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