sábado, 14 de marzo de 2009

MI EXPERIENCIA PERIODÍSTICA...

No voy a pecar de pretencioso y a mentir en nada. Así que me apresuro a decir que el título de este texto es pura ironía. Ya se verá por qué...
Y para decir la verdad inicial, creo tener la íntima satisfacción de haber sido en los años de mi adolescencia, a principios de los años setenta, el suscriptor más joven del periódico comercial escrito más antíguo de Guatemala: El Imparcial... El más antiguo, aparte del Diario de Centroamérica, denominado "el decano de la prensa escrita en Centroamérica", y el que resumía el prestigio conservador de sus trabajadores, con su pensamiento, su filiación política y su nombradía. Desde el personal administrativo a la oficina de redacción, ahí había gente de lecturas, de ejecutorias profesionales y cívicas que merecían igualmente el conservador respeto de la gente de la época. Entre quienes escribían había poetas, cuentistas, cronistas, novelistas y más, con gustos y dedicación por especialidades como la antropología, la musicología, la filosofía, la educación, la historia, el arte, la pedagogía y todos aquellos temas que tuvieran que ver con el humanismo según la concepción y los cánones clásicos. Y para eso estaban las pocas universidades, las dos academias, los pocos premios y los escasos foros para avalarlo...

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