sábado, 9 de mayo de 2009

UNA ENTREVISTA PARA TELEVISIÓN...

A mi generación le ha correspondido experimentar cambios de gran contraste en una diversidad de aspectos de vida. Sin duda, lo más inusitado y vertiginoso ha sido el desarrollo tecnológico en los medios de comunicación. Y si ya a principios del Siglo XIX la radio era algo casi milagroso, cincuenta años después la televisión se constituyó en el universo visual más fascinante y de incidencia más impactante para la humanidad. A mi generación le ha correspondido experimentar la irrupción de los canales de televisión con horarios parciales, entre la tarde y la noche; el aparecimiento de los primeros aparatos en blanco y negro, con toda su falta de precisión en la nitidez y claridad de las imágenes; asumir las primeras programaciones, con producciones grabadas y reproducidas luego de los iniciales procesos de edición; la realización de programas producidos por locutores comunicadores o actores que se convirtieron en conductores de franjas pregrabadas, o las que fueron denominadas "en vivo", en contraste con la mayoría de "materiales enlatados" que no eran sino grabaciones que podían conformar o "rellenar" dicha programación.
En fin, la mía ha sido una generación que ha recorrido y participado en ese complejo proceso de integración de audio e imagen que ha venido a dinamizar y hasta a incidir negativa o positivamente en la concepción misma de la existencia de la vida y el destino de la humanidad. Y para poner los extremos que en lo personal me ha correspondido experimentar, diré que he ido desde la humildad de un niño espectador que pagaba unos pocos centavos a una vecina del barrio para que sentados en el suelo de la sala de su casa, pudiéramos disfrutar viendo "la tele...", hasta ser sujeto protagónico de uno de los recursos más admirables y cotizados que ofrece este medio: la entrevista con efectos testimoniales, promocionales y de proyección ciudadana.
Luego de recibir una que otra llamada para los acuerdos del caso, esta tarde tuve un privilegio muy pero muy gratificante, en cuanto a proporcionar de viva voz información, comentarios, referencia histórica y documental, anéctodas y vivencias de tradiciones y constumbres que definen nuestra condición de antigüeños de siempre, ocupados y cada vez más preocupados por el destino de nuestra población y su acervo en todos los óredenes de la vida.

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